El INBIOparque queda en Santo Domingo de Heredia e ir ahí es como sumergirse en otro mundo, uno se encuentra rodeado de una naturaleza muy amistosa con aquellos que no siempre andan metidos en el monte por decirlo así. No es ir al bosque y atravesarlo con un machete y toparse animales salvajes y perderse para luego solo esperar a que lleguen los de la Cruz Roja... pero sí es un recorrido que nos muestra el mundo tranquilo y silencioso en el que viven los animales.
Todas las veces que he ido, mientras caminamos me he topado con uno de los/las guías o alguien que cuida o mantiene el parque que me ha preguntado si ya vi un animal u otro. Si mi respuesta es no, me acompañan al lugar donde vieron ellos el animal y se quedan conmigo hasta que estén seguros que lo haya visto. Es un detalle lindísimo de su parte, y muy espontáneo y natural, me parece.
Aunque el parque es visitado por mucha gente, es tan amplio que los grupos de personas se topan en ciertos momentos pero nunca hay un sentimiento de llenazon, por esto entonces nunca se siente que lo estan presionando a uno para ver las cosas e irse. Los animales estan ya sea, caminando por el parque o en diferentes areas designadas en todo el lugar, pero no estan una jaula a la par de la otra, entonces no hay como una fila de gente detras de uno. Se puede tomar una ruta y desviarse si hay muchas personas viendo las culebras y regresar luego, despues de toparse las iguanas en el camino o ver las tortugas.
En sus senderos que recorren más de 1 km se puede topar uno guatuzas, venados de cola blanca, osos perezosos y pajaros ( he visto todos los mencionados anteriormente en mis diferentes visitas ) viviendo justo por donde uno camina y da un sentimiento de satisfacción enorme ver que viven tranquilos aún en compñía de nosotros los humanos, como que saben que están bien cuidados y que estamos ahí sólo para admirar su hábitat y su manera de vivir.
El parque se divide en zonas que reflejan los diferentes ecosistemas que tenemos en Costa Rica y los animales que viven en cada uno de ellos. Y en estas zonas tienen lo que llaman
estaciones vivas, donde están en 'exposición' ciertas especies, como culebras, ranas, tarántulas y tortugas. Sobra decir que es reconfortante que algunas de estas especies están detrás del vidrio y no me las voy a topar en el sendero.El sendero lo lleva a uno a darle la vuelta a una laguna lindísima, lo 'sumerge' por el acuario y lo lleva a una catarata. También hay salas de exhibición, la de 'Tesoros del Manglar', que a través de objetos y actividades nos enseña la importacia de los manglares. También tienen la sala de las Áreas Silvestres Protegidas del país.
Una de las cosas más bonitas es el mariposario. Si es aficionado a la fotografía puede pasar horas ahí y las fotos que toma le van a quedar en todas. Mi hijo siempre me hace sacada del mariposario, porque si fuera por mi, ahí me quedaría. Antes de entrar al lugar donde están las mariposas hay una habitación donde se explica el desarrollo de la oruga hasta llegar a ser mariposa. Si uno se queda bien quieto, eventualmente se le paran unas encima, especialmente si su camisa es de colores brillantes...
De donde tengo que hacer yo sacado a mi hijo es de La Granja, unos corrales adonde hay cabras, cerditos y cerdotes, pollitos, conejitos y los niños pueden tocar e inclusive alimentar a los animalitos. Le ponen a uno un chonete y todo je je. Lo único que me preocupa es que no sé si a los animales los sobrealimentarán, porque todos los niños y niñas quieren darle leche a la cabras... Bueno, me imagino que ellos sabrán más que yo. Y si no taman leche, se comen mis tennis...
Los domingos el personaje Don Teo es quien recorre La Finca con los visitantes y más de una vez he visto al personal vestido de un animal u otro, haciendo preguntas sobre sus hábitos y enseñándonos cómo viven. Por donde está La Granja, está Mi Parcela, donde tienen todo tipo de plantas y árboles que encontramos acá en Costa Rica.
Ya para completar el paseíto se puede almorzar en el Restaurante Heliconias, comida muy buena, no baratísima pero rica. También está la opción de traer su propia comida ya que designaron un área para el famoso 'picnic'. Piden que no se coma en los senderos para no alterarle la manera de comer a los animalitos, pero si trae su propio almuerzo lo puede disfrutar en las mesitas, bajo la sombrita y con juegos para los niños en el mismo lugar para que los padres hagan la digestión y los enanos sigan corriendo ( ¿a qué hora se les irá la pila? ).
Cerquita de San José y barato ( para residentes, la entrada cuesta entre los 2500 colones y 3000 ), el INBIOparque es una opción lindísma para salir a pasear un domingo, hacemos ejercicio y aprendemos sobre nuestra naturaleza. En vacaciones tienen talleres para niños ¡y hasta le organizan su fiesta de cumpleaños!
Para más información sobre cómo llegar y cuánto le cuesta exactamente puede visitar el sitio del INBIOparque. Ahí encontrará información sobre los diferentes animales que se podría topar en su paseo. Ojalá se apunten a ir, es un lugar que hace mucho por biodiversidad del país y necesita el apoyo de todos.




